
Por HORUS
Pocas cosas más descaradas que el Gobierno hablándose a sí mismo y contradiciéndose con la solemnidad de quien cree que nadie tiene memoria. En apenas unos días, el subsecretario de Movilidad, César Komaba, pasó de confirmar con seriedad que sí se está trabajando con el Congreso del Estado para reactivar las fotomultas… a salir corriendo con cubeta en mano para apagar el incendio: “no es cierto, no hay fotomultas”, dijo ante el clamor popular que empezó a oler el sablazo disfrazado de “avance tecnológico”.
La escena sería divertida si no reflejara la forma en que se toman decisiones en Chihuahua: entre filtraciones, desmentidos y “malentendidos” que siempre terminan en lo mismo: una propuesta impopular que se echa para atrás, pero nunca se descarta del todo.
Primero, la versión “oficial” (la primera, claro): que se analizaba la reforma a la Ley de Vialidad para usar la Plataforma Centinela como brazo recaudador y castigar con cámaras a los conductores veloces o distraídos. Que era necesario por el aumento de accidentes. Que lo pedía el Consejo Consultivo de Vialidad. Que ya estaban en pláticas con el Congreso.
¿Y ahora? El mismo Komaba, como quien se topa con un cable pelado y da un brinco, dice que no hay intención, que no hay planes, que todo fue un malentendido. ¿Entonces qué pasó, subsecretario? ¿Fue una ocurrencia, una prueba de globo, una estrategia de ensayo-error, o simplemente se asustaron por el rechazo ciudadano?
Esto es, en el fondo, el reflejo de una pésima comunicación gubernamental o, peor aún, una intención soterrada de tantear el terreno para después clavar la daga por la espalda. Porque no se necesita ser muy sagaz para entender que cuando un funcionario admite que “se analiza” un cambio legal para aplicar sanciones, no está hablando por sí solo. Hay un plan detrás. Y si no lo hay, entonces alguien debería estar explicando por qué un subsecretario está improvisando políticas públicas como si estuviera jugando al SimCity.
Y por si fuera poco, también tuvieron que salir a aclarar que no se implementará “Hoy No Circula” ni se le negará licencia a los adultos mayores. Vaya combo de ideas que ni el diablo se animaría a juntar en una misma semana. Pero ahí estuvieron: como si Chihuahua estuviera en contingencia ambiental de la CDMX o en alguna distopía vial donde los mayores de 70 años deban quedarse encerrados por decreto.
Lo cierto es que, fotomultas o no, el fondo del problema sigue sin atenderse: la falta de educación vial, la escasa inversión en infraestructura inteligente, y la opacidad con la que se deciden y comunican estas iniciativas. Queda claro que en el gobierno del estado alguien está tirando anzuelos, esperando que alguno no provoque revuelo… para después hacerlo ley.
Así que, querido lector, guarde esta columna en la memoria. Porque si no llegan las fotomultas en este año, seguro lo intentan en el que sigue. Lo único que cambia es el tono con el que nos mienten.